sábado, 9 de diciembre de 2017

Solo yerra quien reincide / Ramón Cotarelo *

No ir en lista única fue un error del independentismo. Había sin duda razones, podían entenderse humanamente. Pero los seres humanos tienden a extralimitarse y lo que en un momento fue comprensible, pasa a ser vituperable si se repite. Las prisas, la necesaria definición del PDeCat, los nervios, el humano deseo de saber cuáles sean nuestros poderes, todo iba contra la lista única y a favor de las separadas. 
 
Pero si ahora estas listas se enfrentan entre sí en una especie de guerra de baja intensidad en un principio, se está mostrando un flanco débil por el que llegarán ataques. En las guerras, sabido es, la primera víctima es la verdad y los medios son maestros en disfrazar cadáveres y representar con ellos una danza de la muerte. 
 
Obsérvese cómo El País vierte ponzoña en donde quiere ver una grieta en lo que más miedo le da: la unidad del independentismo. El diario independiente acaudilla el frente patriótico español, la escuadra hacia la muerte, la División Azul contra el comunismo y hoy el separatismo que para Franco siempre fueron juntos. Y no para en barras. Si hay que hacer demagogia, se hace; si hay que mentir, se miente. La unidad de España impuesta por el franquismo está por encima de la verdad y, desde luego, la justicia. 
 
Así que, si hay que decir que en Bruselas el siete de diciembre había 10.000 pelagatos cuando ya las cifras más seguras y contrastables hablaban de 45.000, se hace. Hoy, que la cosa va ya de 60.000 (según la policía federal) y hasta se habla de 90.000 contando la ocupación hotelera registrada y datos así, seguro que El País rebaja a 5.000 para compensar.

Consideración general: es admirable que se defienda la causa de la nación española; admirable y muy legítimo. Como lo es defender la nación catalana. Si la defensa española se manifestara de modo más limpio, directo, sincero, legal y no mintiendo, engañando, amenazando, agrediendo y reprimiendo, llevaría mucho ganado. Pero, en fin, allá cada cual.

Lo que el frente independentista debe evitar es dar pábulo a la fragmentación y los enfrentamientos. Que la unión hace la fuerza es casi una verdad apodíctica. Pero queda ese "casi" de la compleja condición humana.En el momento de dejar libre rienda a esta conviene recordar que la acción de las fuerzas políticas independentistas está enraizada en una acción unitaria y transversal de la sociedad que llevará muy mal y con razón un enfrentamiento entre sus dirigentes. 
 
El personal se ha manifestado en Bruselas por los presos y exiliados políticos, igual que ha contribuido a pagar las fianzas de los presos políticos; no de unos u otros presos políticos. Y así parece lógico que siga siendo. Todo el mundo dice tener claro el objetivo final así como la idea de que los medios para alcanzarlo pueden variar. Pero no tanto que lo hagan peligrar. 
 
Son humanas discrepancias tácticas y estas se entienden en un clima de buena voluntad para formar una unidad en la pluralidad. Luego, cuando ese objetivo final se haya alcanzado, será el momento en que cada cual seguirá el camino que la fortuna le marque, como decía Virgilio que haría Eneas. 
 
Muy oportuno
 
Muy oportuno teniendo en cuenta con quién nos jugamos los cuartos. Con un partido imputado en procesos penales, metido hasta el cuello de sus más elevados dirigentes en la corrupción, en donde la mentira, el engaño, la falsificación están a la orden del día. Cuando no ven un jaguar en un garaje y no saben quién les paga los trajes, ignoran en dónde andan 500 millones de euros de una tasas judiciales que cobraron indebidamente. 
 
Pues en algún sitio ignoto a donde podrían ir 500.000 votos a candidaturas "radicales" si les dejan. Un partido que colabora con la justicia machacando a martillazos los discos duros pruebas en procesos o perdiendo expedientes incriminatorios por cientos de millones de euros presuntamente afanados por sus dirigentes.

Una joya de partido, presidido por un individuo cuya catadura moral quedó establecida en una afirmación vergonzosa a comienzo de su mandato: "no he cumplido con mi palabra pero sí con mi deber".

¿Cabe esperar cualquier cosa de gente así? Supongo que no lo duda nadie. Otra cosa es que quienes debieran estar señalando estos datos todos los días, los partidos de la oposición, se atrevan a hacerlo. Al contrario, no solo no lo hacen sino que simulan otorgar crédito a las medidas adoptadas por un gobierno y un partido inmersos en la corrupción, como si fueran personas de fiar.

Las organizaciones sociales hacen muy bien en organizar procedimientos paralelos para garantizar la limpieza de los comicios hasta donde puedan. Por cierto, también sería recomendable que trajeran observadores extranjeros. Aparte de la motivación evidente, se añade que la Junta Electoral Central no quiere ni verlos porque dice que no son necesarios. Por supuesto, para ella, no; son necesarios para todos los demás. 
 
En consecuencia, los observadores extranjeros deben venir y observar aunque sea sin el reconocimiento oficial de la Junta. No se les puede impedir y el reconocimiento no les hace falta.

De haber algún tipo de discrepancia en los resultados entre la Junta Electoral Central y los observadores, no habrá duda alguna de cuáles serán más fiables.
 
 
 
(*) Catedrático emérito de Ciencia Política en la UNED
 

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