sábado, 9 de diciembre de 2017

El gesto vasco / Luis Racionero *

Por una vez que los vascos estaban ayudando de verdad a Cataluña -por la cuenta que les trae, aunque ni por esas, les suele traer- viene Puigdemont, se asusta, le fallan los nervios y proclama lo que no proclama, en vez de convocar elecciones como había acordado con el mediador Urkullu.

Lo de echarse atrás por oír gritos de traidor es de político bisoño. ¿Dónde estaría Rajoy si hubiese hecho caso de todo lo que se debe haber oído?.

En todo caso es muy de agradecer el gesto vasco para quienes estamos con la tercera vía: ni independentismo, ni colonia de Madrid. Eso es lo que se debe negociar ahora. Y claro que la reforma de la Constitución es para contentar a los independentistas, aunque no solo a ellos. No diga sandeces señora Lastra, que para eso ya tenemos a la Presidenta de la Junta de Andaluza. Y a Felipe Gonzalez, el político más siniestro que ha tenido España después de Fernando VII. Que “no ve claro la reforma constitucional”.

Para no ver claro, el árbitro madridista que anuló el gol al Barça en Valencia. No hay error humano, hay empatía madridista. El sábado el árbitro se equivoca a favor del Madrid, el domingo también se equivoca, pero en contra el Barça: “quid prodest?”, el de siempre desde que Plaza dijo que el Barça jamás ganaría una Liga siendo él jefe del Comité de árbitros. Ahora, nos hemos de tragar el sapo de su sucesor Sánchez Armínio que es lo más parecido a un batracio en forma humana. El fútbol también hace independentistas.


(*) Doctor en Economía, profesor de Urbanismo y escritor


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