sábado, 17 de febrero de 2018

La unión conduce al éxito / Ángel Tomás *

En economía, sea pública o empresarial, el conocimiento delos resultados producidos en el último ejercicio de toda gestión responsable, el profundo estudio de las desviaciones presupuestadas, de los riesgos asumidos, y de la influencia de los agentes externos no esperados, son imprescindibles, pero sobre todo básicos para pronosticar y establecer objetivos y políticas para el ejercicio siguiente.

Sin embargo, predecir en economía política y pretender que se cumpla con exactitud, es realmente imposible por los riesgos inevitables que hay que afrontar y asumir, ajenos a la visión de los expertos economistas responsables.

Proyectar para que se mantenga un crecimiento estable obliga a intentar identificar los riesgos y posibles agentes externos perturbadores, sin cuya previsión de cobertura nos lle varía a un grave desequilibrio, incluso a un fracaso.

Intentemos contemplar el futuro económico de la macroeconomía y su influencia en la Europa Comunitaria y en España, sin olvidar, además, los riesgos en nuestros mercados y los acontecimientos socioeconómicos probables, con el fin de adoptar las medidas de cobertura y saneamiento imprescindibles.

La macroeconomía
Para 2018 se espera un crecimiento económico discreto pero progresivo, basado en la fortaleza de haber superado, durante una larga década, la gran recesión provocada por la aparición de la última crisis. El crecimiento viene impulsado por las locomotoras de EEUU, Canadá, Europa (con menor potencia), y alguno de los países emergentes favorecidos por: 

1.-Un mercado de primeras materias relativamente estable debido al equilibrio oferta-demanda, 
2.-Un dólar fortalecido, unido la relajación de la presión regulatoria fiscal –que favorece a EEUU y resta competitividad a la EC–, 
3.-Una baja tasa de inflación y con crecimiento moderado, 
4.-Una normalización gradual no global de la política monetaria y la solidez financiera –ésta última aún sin concluir–, y 
5.-Un posible panorama político con menos influencia negativa para la economía.

La economía global, las nacionales y las empresas, deben analizar en profundidad y preparar su estructura ante un nuevo mundo tecnológico e hiperconectado que emerge, impulsado por la electrónica, la digitalización, y la robótica inteligente..., lleno de oportunidades. Hay países avanzados que han reaccionado potenciando las medidas necesarias hacia la innova-ción tecnológica, a los que seguirán otros muchos para instalarse en una economía global altamente competitiva. Este es el único camino para superar una recuperación sólida.

Dentro del gran cambio estructural global se encuentra la “energía fotovoltaica”, capaz de transformar la lumínica del Sol en energía eléctrica para todo tipo de consumo. Si la po tencia fotovoltaica instalada en los últimos diez años siguiera creciendo al mismo ritmo –se duplica cada dos años–, en el transcurso de veinticinco las células fotovoltaicas del sistema
de paneles solares eliminarían todos los demás de costo creciente, a uno más barato y con menos perjuicio medioambiental. 
España debe reconsiderar el marco legal vigente, el cual entorpece este avance energético, e imitar a Alemania como primera instaladora mundial de esta energía solar, debido a su política legislativaprotectora.

Asia sigue en puestos de liderazgo (National Bureau of Statistics, Julius Baer), debido a la fortaleza de sus exportaciones, el superávit por cuenta corriente, y la relajación de las condiciones de los préstamos bancarios. 
El PIB de China suaviza su curva de crecimiento, aunque su tasa es muy superior a la de las economías más desarrolladas. Su objetivo es ir sustituyendo la exportación manufacturera de consumo por la de maquinaria pesada en una década, y en una mayor demanda interna ayudada por el crecimiento de la renta per capita.

Por su parte, Japón consigue elevar el nivel del PIB, los beneficios del tejido empresarial y sus exportaciones. India e Indonesia, junto a otros países emergentes como Brasil, México, Polonia y Sudáfrica, cuentan con un promedio de efectividad aceptable de sus gobiernos, lo que les permite unirse al crecimiento de la Economía Global.

La economía europea
Europa mantiene en la actualidad con el Reino Unido el problema del Brexit de difícil negociación por el actual desacuerdo en su acceso al mercado único, la caída de la inversión directa extranjera en libras esterlinas, y como resultado un mayor déficit comercial. Las consecuencias para la economía de la Unión Europea son de difícil predicción al no conocerse los términos contractuales definitivos de la salida del Reino Unido, ni el futuro tipo de cambio entre el euro y la libra. 

España durante la última década ha hecho un gran esfuerzo con resultados muy aceptables en la recuperación económica y en el saneamiento del sistema financiero, formando parte del grupo que lidera los objetivos colectivos establecidos para la Unión Europea. Tanto Europa como España tienen aún agentes perturbadores que superar, para lo cual se han fijado, o están pendientes de ello, el establecimiento de las medidas cuantitativas concretas necesarias.

Ciñéndonos a nuestro país, analizamos algunas de ellos:

1 El sistema de pensiones por jubilación se encuentra afectado, entre otras causas, por la evolución imparable de la “esperanza de vida, el crecimiento de las enfermedades cróni-
cas y el desempleo”, que ha conducido al desequilibrio recaudatorio, y como consecuencia al descenso continuado de la caja-reserva necesaria para la cobertura financiera de los fines para la que fue creada. Se necesita con urgencia un nuevo estudio técnico actuarial realista, que despeje las nuevas incógnitas que se han incorporado con el paso del tiempo.

2  El crecimiento económico no da síntomas de agotamiento y puede mantener su solidez, siempre que la innovación, la creatividad y la investigación se proteja y estimule, para mantener la industrialización y la distribución dentro del liderazgo internacional, cuestión aún lejos de conseguir.

3 El Plan Nacional del Agua lleva décadas exigiéndose, es perfectamente viable e imprescindible para la agricultura, la industria y el consumo humano, pero es un debate histórico permanente mantenido por la insolidaridad interregional, solo superable mediante una representatividad política capaz de aglutinar el esfuerzo de todos los españoles hacia el bien común y conseguir un país competitivo en un mundo nuevo que emerge.

La solución de dejar que el agua de nuestros ríos más caudalosos desemboquen en el mar, para que después sea extraída y conducida a las absurdas desalinizadoras, de gran inversión financiera, pero incapaces de eliminar el boro, el sodio y otros metales pesados (de acuerdo con los últimos análisis conocidos), solo consiguen la destrucción del arbolado y la pérdida de calidad de las tierras de cultivo. Esto está científicamente probado, motivo por el que han sido eliminadas en California y lo están siendo en otros países con ri queza agrícola. 

Resulta incomprensible que la autoridad ministerial correspondiente haya hecho pública, recientemente, la propuesta de eliminar 20.000 hectáreas de árboles frutales en el Levante español con el pretexto de evitar un desplome de los precios por exceso de producción..., increíble solución para una mayor competitividad.

Estamos en una fase de desorientación y perdiendo nuestra energía en la discusión, cuando deberíamos centrarnos en el debate sobre una nueva estructura económica acorde con el cambio tecnológico e hiperconectado global, en reformar y actualizar el sistema público de exagerada dimensión y costo comparativo excesivo, en olvidarnos de las tensiones independentistas cuando el mundo tiende a la unión y a la desaparición de fronteras.

Todo lo expuesto solo lo conseguiremos si para una política económica moderna se unen los esfuerzos de todos los partidos políticos para dar respuesta a las esperanzas de todos los españoles.




(*) Economista y empresario

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