jueves, 24 de marzo de 2022

El Papa cierra un convento en Italia porque las monjas no se inoculan el suero génico ya que la abadesa no las obliga


PERUGIA.- El Vaticano cierra un convento por el gravísimo “pecado” de no dejarse inocular las monjas por el suero génico. No han tenido ni la más leve enfermedad en dos años. Pero no han cedido al Papa  Bergoglio con su “acto de amor”. He aquí la Santa Vacunación al servicio de la Agenda 2030.

La abadesa del convento benedictino de Santa Catalina no obliga a sus monjas a vacunarse contra covid. Por lo tanto, el monasterio va a ser cerrado. En febrero tuvo lugar una inesperada visita apostólica. Las monjas serán trasladadas. La madre Catalina explica:

«El visitante encontró todo en orden, excepto que no estamos vacunadas. Sabía de la visita del obispo Bassetti, pero no conocía los motivos. En el decreto se subraya mi comportamiento inadecuado: ¿debí obligar a mis hermanas a hacer algo que no querían hacer, a riesgo de una denuncia?»

El convento de Santa Caterina d’Alessandria, en Perugia, como regla benedictina se cerrará muy pronto. El convento está en orden espiritual, económica y litúrgicamente. El único fallo es el empecinamiento de las monjas en no vacunarse y la negativa de la abadesa a obligarlas a hacerlo. Así lo confirmó la propia superiora en Bussola:

«La visita apostólica tuvo lugar poco después de mediados de febrero, el informe se envió inmediatamente después y ahora estamos esperando la respuesta de la congregación para los institutos de vida consagrada».

Pero, ¿quién solicitó la visita?

No me lo dijeron. Me enteré por el cardenal Bassetti, arzobispo de Perugia.

¿Cuándo se enteró?

«Fui a verle para firmar un documento, pero me dijo que no podía firmarlo por mí porque había una visita apostólica en curso. Me quedé atónita. «¿Qué hemos hecho?», le pregunté.

Cuando se les preguntó sobre la vacunación, enseguida dijeron que no, así que decidimos tomarnos un tiempo; en octubre, el problema volvió a aparecer. El médico del monasterio me volvió a preguntar y yo volví a decir que no».

¿Son todas ancianas?

No, no todas somos ancianas.

¿Y han tenido covid durante estos dos años?

No, siempre hemos gozado de una excelente salud.

La Congregación para la Doctrina de la Fe publico el 21 de diciembre del 2020 una «Nota sobre la moralidad del uso de algunas vacunas contra la Covid-19» en la que, entre otras cuestiones, aseveró que «es evidente para la razón práctica que la vacunación no es, por regla general, una obligación moral y que, por lo tanto, la vacunación debe ser voluntaria».

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