viernes, 3 de diciembre de 2021

Pralesa venderá la autopista de peaje Alicante-Cartagena por 300 millones donde ElPozo mantiene un 25% de Ausur


MADRID.- Pralesa Concesiones, la antigua Ploder, ha puesto a la venta el 75% que controla en Ausur (Autopista del Sureste Concesionaria de Autopistas SA), concesionaria de la autopista AP-7 Alicante-Cartagena. Según informan diversas fuentes financieras al tanto del proceso a elEconomista, la compañía ha contratado a EY para asesorar la operación, que contempla un valor de empresa de alrededor de 300 millones de euros, según destapa hoy elEconomista.

Desde Pralesa aseguran que el proceso de venta de su participación en Ausur "carece de toda verosimilitud, y no existe previsión alguna de ello". EY, por su parte, declinó realizar comentarios sobre esta información.

Pralesa Concesiones, heredera de la quebrada Ploder, es el accionista de control de Ausur con el 75%, mientras que el Grupo Fuertes, dueño de ElPozo, ostenta el 25% restante. Por el momento, el mandato de venta, tanto en la concesionaria como en la operadora de los servicios de mantenimiento, ha sido realizado por la concesionaria que preside Luis Gálvez. 

En el mercado, no obstante, no descartan que en función del interés el holding murciano también pueda analizar la venta. Hasta 2016, Pralesa sumaba el 33,3% del capital de Ausur y Grupo Fuertes el 20%. Aquel año alcanzaron sus participaciones actuales al comprar las acciones de Cajamar (22,1%), Unicaja (14,6%) y BMN (10%).

Ausur es la operadora de la autopista de pago que conecta Torrevieja con Cartagena a lo largo de 76,6 kilómetros. Su concesión se remonta a 1998 por un periodo de 50 años, por lo que el vencimiento está fijado para 2048. Fue la única de las nueve concesionarias de autopistas de peaje que se encontraba al borde de la quiebra que la evitó. Fue a finales de 2014 gracias a un crédito de 196 millones de euros que aportaron distintas entidades financieras. 

La operadora de la AP-7 Alicante-Cartagena celebrará el próximo 15 de diciembre una junta general extraordinaria de accionistas en la que se aprobará una ampliación de capital por compensación de créditos, cumpliendo así con las condiciones de la refinanciación de hace siete años. Con ello, los bancos acreedores recibirán una participación, muy limitada, en el capital, aunque sin derechos de voto, según explican las fuentes consultadas.

Pralesa quiere aprovechar la liquidez existente en el mercado para desprenderse del que es su principal activo en cartera. Lo hace, además, en un contexto de recuperación de los tráficos en las vías de alta capacidad de España después de las drásticas caídas ocurridas en 2020 y en los primeros meses de 2021 como consecuencia de las restricciones a la movilidad en el marco de la pandemia. 

En el último ejercicio, Ausur registró una intensidad media diaria (IMD) de 15.776 vehículos, cifra que representó un descenso del 27,6% con respecto a los 21.802 vehículos de 2019.

Pralesa ya vendió a comienzos de 2019 su otro mayor activo, la concesionaria del Hospital Universitario Infanta Leonor, en Madrid. El fondo de infraestructuras holandés DIF Capital Partners tomó el 100% al comprar la participación de Pralesa, por encima del 60%, y del resto de accionistas, Iniciativa de Infraestructuras y Servicios, Vectrinsa Gestión, Fuensanta, Caja Rural Intermediterránea y Grupo Cantoblanco Catering Services. 

Al cierre de 2020, además de Ausur, el perímetro de Pralesa estaba conformado por Pozuelo de Infraestructuras, que explota un aparcamiento en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

El proceso de venta de la AP-7 Cartagena-Alicante está aún en una fase inicial y los potenciales compradores aguardan a recibir en los próximos días el perfil ciego (teaser) del activo, según las fuentes consultadas. En un escenario de escasez de oportunidades en el mercado secundario de infraestructuras de transporte -y prácticamente nulo, por ahora, en el primario-, se prevé que esta operación despierte un elevado interés. 

Entre los candidatos figuran los principales operadores españoles: Abertis, que ha visto reducido significativamente el peso de España en su cartera por la reversión de los peajes vencidos, Globalvia, Roadis e Itínere; y también los fondos de infraestructuras y de pensiones internacionales, como los galos Meridiam, Vauban, Infravia, EDF Invest, Predica y Ardian, los holandeses DIF, PGGM y APG, los británicos Aberdeen, Arjun, Equitix y 3i, el luxemburgués TIIC o el canadiense Brookfield.

Ausur se erige junto con Autema, controlada por Cintra (Ferrovial), como la última concesionaria controlada por capital español. Una condición que a tenor de lo ocurrido en los últimos años con las autopistas de peaje vendidas cambiará, consolidándose así, aún más, el domino extranjero en las infraestructuras viarias de España. Los dos procesos más recientes son los de Ausol -el francés Meridiam compró a Ferrovial- y Guadalcesa -el francés Vauban y el inglés Aberdeen compraron a Sacyr-.

Según las últimas cuentas anuales disponibles, de 2019, Ausur registró unos ingresos de 13,73 millones de euros, un 6% más que los 12,95 millones de 2018. El resultado de explotación ascendió a 3 millones, un 14,5% más que los 2,67 millones de un año antes, y el resultado neto fue negativo, en 72.000 euros, prácticamente similar al del ejercicio anterior por efectos financieros. 

El valor neto contable a cierre del ejercicio 2019 de la concesión superaba los 203,4 millones.

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