jueves, 28 de julio de 2022

El Gobierno central aplica la ley de Memoria Democrática en la denominación del aeropuerto de Murcia e implica al TSJ


MURCIA.- El Ejecutivo autónomo conservador presidido por Fernando López Miras (PP) asegura que "no va a renunciar a dar el nombre de Juan de la Cierva al Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en Corvera, y está dispuesto a llegar hasta el final para que luzca el nombre del murciano ilustre en una infraestructura cuya titularidad es de la Comunidad Autónoma y, por ende, de todos los ciudadanos que en ella viven", y ha tachado la iniciativa jurídica de la Abogacía del Estado en el TSJ como "un ataque político sectario".

Para el Gobierno central,  "la denominación del aeropuerto de Corvera como Juan de la Cierva podría considerarse un acto de exaltación, personal o colectiva de la sublevación militar que dio lugar a la guerra civil e incluso que afecte a la convivencia pacífica de los españoles".

Por contra, para el Gobierno murciano, la impugnación de la Abogacía del Estado ante el TSJ es un "absurdo" perpetrado contra el "más que justo homenaje que quiere rendirle la sociedad de la Región de Murcia a su hijo más ilustre", a cuya familia ya se le ha comunicado la nueva situación creada con el recurso contencioso.

Además, el Gobierno murciano ensalza que Juan de la Cierva Codorníu fue la primera persona que propuso públicamente la construcción de un aeropuerto comercial en la Región de Murcia, en abril de 1935, entre Sangonera la Verde y Sangonera la Seca.

La denominación de Juan de la Cierva para el Aeropuerto Internacional de Murcia fue impulsada inicialmente por el parlamento regional murciano, materializada por el Gobierno regional y apoyada por los Ayuntamientos de Murcia y Cartagena así como instituciones privadas y agentes económicos y sociales de la Región de Murcia.

El Gobierno central ya trató el pasado mes de mayo de impedir esa denominación esgrimiendo un informe encargado por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática en el que se relacionaba claramente a De la Cierva, hijo y sobrino de caciques de la Restauración monárquica del XIX, con la sublevación militar de 1936.

Está probado y aceptado historicamente que, después de ser por poco tiempo diputado por el Partido Conservador en las Cortes de la Restauración monárquica, Juan de la Cierva Codorníu actuó en el extranjero como agente de los facciosos sublevados el 18 de julio de 1936.

El colectivo HazteOir.org ha lanzado ahora una campaña a favor de la denominacion para el inventor y también activo agente de los golpistas contra la II República para comprar armas en Alemania e Italia y facilitar entonces de ese modo que los españoles se matasen entre sí, según se desprende de un documento inequívoco proveniente del general Emilio Mola, coordinador del Alzamiento, hallado en el Archivo del Reino de Navarra. 

De hecho, Juan de la Cierva falleció prematuramente en un accidente de aviación el 9 de diciembre de 1936, cuando se dirigía a Berlín desde Londres para visitar a destacados jerarcas del nazismo y conseguir más armas para el bando nacional de la guerra civil española, como previamente lo consiguió con éxito en la Italia de Mussolini mediante un rápido viaje a Roma. 

Poco antes, entre el 3 y el 4 de ese mes, un hermano suyo, Ricardo, había sido fusilado de manera sumaria en Paracuellos por milicias pertenecientes a las organizaciones obreras, junto con otras 2.500 personas, al considerarlo integrante de la Quinta Columna de los fascistas en el Madrid republicano de retaguardia.

Los de La Cierva pertenecían a la oligarquía local de Mula afincada en Madrid por pertenecer al Partido Conservador de Maura y pasar el patriarca Juan por todo el escalafón político del régimen monárquico, primero de diputado provincial y concejal a alcalde de Murcia y luego a diputado nacional, hasta llegar a ser posteriormente director general de Registros, gobernador civil de Madrid, y en 1904-05 nombrado por primera vez ministro, al igual que años después lo fue su hermano Isidoro, y en varias ocasiones más hasta otras seis.

Ante la victoria republicana en las elecciones municipales de 1931, Juan de la Cierva y Peñafiel fue el único miembro del último gabinete monárquico partidario de resistir por la fuerza y mantener la monarquía a toda costa. Pero al proclamarse la Segunda República huyó a Francia el padre de nuestro laureado inventor afincado, por su parte, ya en Londres.

El condado Juan de la Cierva es precisamente uno de los 33 títulos nobiliarios concedidos como recompensa al reconocido agente exterior por Francisco Franco a su familia y que ahora el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende suprimir tras la aprobación de la llamada Ley de ‘Memoria Democrática’. 

Esa llamada Ley de «Memoria Democrática» elimina esos 33 títulos nobiliarios concedidos entre 1948 y 1978 que, en su opinión, «exaltan el golpe de Estado, la Guerra y la Dictadura, y a sus instigadores, dirigentes o participantes del sistema represivo de las organizaciones que sustentaron al régimen dictatorial».

Entre los títulos que se suprimirán está el de Conde de la Cierva que Franco creó en octubre de 1954 y concedió, con carácter póstumo, a favor del célebre inventor del autogiro, precursor del helicóptero moderno.

La familia directa precisamente viene años cobrando sustanciosas regalías (royalties) por una pieza inventada por Juan de la Cierva y que todavía se emplea en este aparato para hacer posible las alas giratorias; derechos que, en un alarde de falta de generosidad, nunca se han cedido al Estado español ni durante la Dictadura ni durante la Democracia de 1978 pese al alarde familiar de patriotismo.

En base a ese supuesto patriotismo, HazteOir.org  pide al Tribunal Superior de Justicia de Murcia que rechace el recurso de la Abogacía del Estado "y permita el nombre de Juan de la Cierva a nuestro aeropuerto".

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